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La Intranoticia Internacional · Derecho

Cualquier ciudadano que publicara las amenazas de Trump en X sería investigado. Él no.

Por Manuel Aguayo Camacho· Derecho·14 min de lectura·7 abril 2026

Trump lleva diez días amenazando en Truth Social con «borrar» Irán, bombardear su infraestructura civil y dejar el país «en la edad de piedra». La ONU, Amnistía Internacional y juristas internacionales lo han denunciado como incitación a crímenes de guerra. Y no va a pasar absolutamente nada. Por qué no es un fallo del derecho internacional: es su diseño original.

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Un presidente amenaza con borrar una civilización entera desde una red social.

El 7 de abril de 2026, Donald Trump publicó en Truth Social un mensaje dirigido a Irán: «Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás». Era el ultimátum final antes de las 20:00 hora del Este para que Teherán reabriera el Estrecho de Ormuz. Dos días antes había escrito que «Irán puede ser eliminado en una sola noche». Y a lo largo de la última semana ha amenazado con bombardear todas las plantas de energía iraníes, sus puentes, su infraestructura civil completa, y dejar al país «en la edad de piedra».

Cuando un periodista le preguntó en la Casa Blanca si le preocupaba estar cometiendo crímenes de guerra, Trump respondió con otra pregunta: «¿Qué es un crimen de guerra?». Y añadió: «El crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear».

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amenazas explícitas en 10 días contra infraestructura civil iraní
20:00 ET
ultimátum del 7 de abril para reabrir Ormuz
90 M
habitantes de Irán amenazados con destrucción de infraestructura básica
0
procesos legales abiertos contra Trump por estas declaraciones

Cualquier ciudadano español que publicara en X la décima parte de esos mensajes —contra cualquier país, contra cualquier colectivo— sería investigado por incitación al odio, apología del terrorismo o amenazas. Trump no. Y la pregunta que la mayoría se hace es la equivocada.

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El sistema funciona exactamente como fue diseñado.

La pregunta que circula en redes es «¿nadie está denunciando esto?». La respuesta es sí: la ONU, Amnistía Internacional, Irán en el Consejo de Seguridad y un puñado de juristas internacionales lo están denunciando con dureza. La pregunta correcta es otra: ¿por qué denunciarlo no produce ningún efecto?

Y la respuesta no es que el derecho internacional haya fallado. La respuesta es que el derecho internacional fue construido, en 1945 y en los años sucesivos, para que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China— quedaran fuera de su alcance. Trump no es una excepción al sistema. Trump es el sistema funcionando exactamente como sus arquitectos quisieron que funcionara.

«Atacar deliberadamente civiles e infraestructura civil es un crimen de guerra. Los responsables deben rendir cuentas ante un tribunal competente.»

— Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, 6 de abril de 2026

La frase clave de Türk es «un tribunal competente». Porque no existe ninguno con jurisdicción real sobre el presidente de Estados Unidos. Y eso no es un accidente: es el resultado de cómo se construyó el orden de posguerra.

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Mucha denuncia, cero consecuencias.

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países han firmado el Estatuto de Roma, el tratado que crea la Corte Penal Internacional. Estados Unidos no es uno de ellos.

Estados Unidos firmó el Estatuto de Roma en el año 2000, durante el mandato de Bill Clinton. Dos años después, la administración de George W. Bush lo retiró formalmente. En 2002, el Congreso aprobó la American Service-Members' Protection Act, conocida coloquialmente como «Hague Invasion Act»: una ley que autoriza al presidente a usar «todos los medios necesarios y apropiados» para liberar a cualquier estadounidense detenido por la CPI. Literalmente, una ley que contempla invadir los Países Bajos.

2002
Estados Unidos sale del Estatuto de Roma
2024
Trump v. United States: el TS concede inmunidad absoluta al presidente por actos oficiales
5
países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU
0
presidentes de EEUU procesados por crímenes de guerra en la historia

La cifra del 0 no es por falta de candidatos. Vietnam, Irak, Afganistán, Guantánamo, los drones de Obama, las torturas de Bush. Ninguno acabó en un tribunal. No porque no hubiera pruebas. Porque el sistema no lo permite.

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Dos murallas y un veto: cómo se construye la inmunidad absoluta.

Para entender por qué Trump puede escribir lo que escribe sin consecuencias, hay que mirar tres capas que se refuerzan entre sí. Cada una, por separado, ya sería un blindaje. Las tres juntas convierten la denuncia en un gesto simbólico.

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Primera muralla: la jurisdicción interna no puede tocarle

La sentencia del Tribunal Supremo de 2024, dictada por mayoría conservadora 6-3, blindó al presidente frente a procesos penales por casi cualquier acto que realice en el ejercicio del cargo. Una orden militar entra dentro de esa categoría sin discusión.

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Segunda muralla: la CPI no tiene jurisdicción sobre estadounidenses

Porque EEUU no es Estado parte del Estatuto de Roma. La CPI solo puede juzgar a nacionales de países firmantes o crímenes en su territorio. Y aunque un fiscal quisiera intentarlo, la Hague Invasion Act sigue vigente.

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Tercer cerrojo: el veto en el Consejo de Seguridad

El único órgano que podría remitir un caso a la CPI saltándose la jurisdicción nacional requiere unanimidad de los cinco miembros permanentes. Estados Unidos tiene derecho de veto. Cualquier resolución contra un presidente estadounidense sería bloqueada antes de salir de la sala.

Tres capas que no dependen una de otra: aunque cayera la inmunidad interna, quedaría la falta de jurisdicción de la CPI; y aunque esta actuara, quedaría el veto. Es un blindaje redundante por diseño.

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Cronología de una indignación sin efectos.

En las dos últimas semanas, las declaraciones de Trump han generado una respuesta internacional inusualmente coordinada. Lo inusual no es la respuesta. Es lo poco que ha cambiado tras ella.

28 mar

Trump publica en Truth Social la primera amenaza de bombardear «todas» las plantas de energía iraníes.

2 abr

Amnistía Internacional califica las declaraciones de «amenazas apocalípticas» y reclama acción global urgente.

5 abr

Trump escribe que «Irán puede ser eliminado en una sola noche». Fija el ultimátum del 7 de abril a las 20:00 ET.

6 abr

Türk califica la retórica de «repugnante» y advierte que ejecutarla constituiría «los crímenes internacionales más graves».

6 abr

El representante iraní en la ONU denuncia que las amenazas «constituyen incitación a crímenes de guerra y potencialmente genocidio».

7 abr

Trump publica: «Una civilización entera morirá esta noche». Preguntado por los crímenes de guerra, responde: «¿Qué es un crimen de guerra?».

7 abr

El Consejo de Seguridad se reúne de urgencia. No se aprueba ninguna resolución vinculante. EEUU no presenta su veto: no hace falta.

Margaret Donovan y Rachel VanLandingham, exoficiales del cuerpo jurídico militar de las Fuerzas Aéreas, advirtieron de algo que no ha llegado a los titulares españoles: las amenazas colocan a los militares en una situación legal delicada. Un militar que ejecute una orden de bombardear infraestructura civil estaría cometiendo un crimen de guerra, y la inmunidad presidencial no se extiende automáticamente a la cadena de mando. La inmunidad protege al jefe. No al soldado que aprieta el botón.

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El mapa de actores detrás de la impunidad.

TR

Donald Trump · Gana

La amenaza es la herramienta. No necesita cumplirla para extraer concesiones. La inmunidad absoluta de 2024 le garantiza que nada de lo que escriba tendrá consecuencias judiciales. Es libre de llevar la retórica al extremo porque el coste personal es cero.

ML

El mando militar de EEUU · Pierde

Los oficiales saben que ejecutar una orden manifiestamente ilegal —bombardear hospitales, redes eléctricas, puentes sin valor militar— les expone personalmente a cortes marciales y, en teoría, a jurisdicciones extranjeras si viajan fuera. La inmunidad no baja de rango.

ON

La ONU y el sistema multilateral · Pierden credibilidad

Türk denuncia, Amnistía denuncia, los relatores denuncian. Y nada se mueve. Cada episodio refuerza la idea de que el derecho internacional es una recomendación cortés que solo se aplica a los países pequeños.

CI

La población civil iraní · Pierde primero

90 millones de personas que no han elegido al régimen ni votado el cierre de Ormuz viven con la amenaza explícita de que su red eléctrica, su agua potable y sus puentes son objetivos militares declarados por el presidente de la primera potencia mundial.

EU

España y la UE · Posición incómoda

España ya denegó Rota y Morón para operaciones contra Irán, con respaldo de la Comisión. Pero ningún Estado de la UE se ha atrevido a calificar formalmente las declaraciones de Trump como lo que el Alto Comisionado de la ONU ya ha dicho que son: incitación a crímenes internacionales.

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La versión que los defensores del sistema sostendrían, y la pregunta que queda.

Hay una lectura del mismo hecho que merece ser expuesta antes de cerrar, porque es la que sostienen juristas, diplomáticos y exfuncionarios que no son precisamente ingenuos ni cómplices.

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Evitar otra guerra mundial, no castigar a las potencias

El derecho de posguerra no se diseñó para castigar a las grandes potencias, sino para evitar que volvieran a destruirse entre sí. Desde 1945 no ha habido guerra directa entre miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Ha habido guerras por delegación e invasiones de países pequeños, sí, pero la tercera guerra mundial entre potencias nucleares no ha ocurrido en ochenta años. Es el resultado de aceptar una asimetría incómoda a cambio de estabilidad.

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Un sistema imperfecto juzga a algunos; uno perfecto no existe

El derecho internacional, con todos sus vetos, es el único instrumento que ha permitido sentar en un tribunal a Milošević, Karadžić, Mladić, al-Bashir o Charles Taylor. Sin CPI no habría habido ninguno de esos procesos. La alternativa realista no es «un tribunal con jurisdicción sobre EEUU»: es ningún tribunal, porque ninguna gran potencia lo firmaría.

3

Un tuit no es una orden militar

Lo plantean los propios juristas que critican a Trump: las amenazas en redes, por incendiarias que sean, no equivalen jurídicamente a una orden. La incitación al crimen de guerra requiere, según el Estatuto de Roma, conexión directa con un acto concreto. Mientras no haya bombardeo, la fiscalía de La Haya no tiene caso —aunque hubiera jurisdicción—.

Nada de esto invalida la pregunta original. Pero sí matiza la respuesta: el sistema no es una farsa diseñada para exonerar. Es un compromiso imperfecto entre dos imposibles: un orden sin grandes potencias no existe, y un orden sin reglas tampoco sirve de nada.

La pregunta que queda no es si el derecho internacional está roto. Es si el equilibrio que aceptó en 1945 —estabilidad entre potencias a cambio de impunidad selectiva— sigue siendo defendible ochenta años después, cuando la amenaza se publica en tiempo real desde una red social y cualquiera puede leerla. Los defensores dicen que sí: que el precio de la impunidad de los cinco es el precio de no repetir 1939. Los críticos dicen que no: que un orden que solo vincula a los débiles pierde legitimidad cada vez que un presidente escribe lo que Trump escribe sin consecuencias.

La respuesta honesta es que no lo sabemos. Y que hasta que la sepamos, seguirá habiendo tuits como los de Trump y comunicados como los de Türk, ocupando dos mundos que nunca llegan a tocarse.

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