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La Intranoticia Ciencia · Medios

Artemis II: el viaje que no aterrizó pero eclipsó a China

Por Manuel Aguayo Camacho· Ciencia·14 min de lectura·10 abril 2026

RTVE desplegó especiales en La 1 con récord de audiencia para cubrir Artemis II, una misión que sobrevoló la Luna sin aterrizar. Mientras tanto, China lleva desde 2019 aterrizando en la cara oculta y trayendo muestras a la Tierra sin apenas cobertura. La falta de contexto no solo revela un sesgo geopolítico: alimenta el escepticismo sobre los propios alunizajes de Apollo.

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España se vuelca con Artemis II: especiales en prime time para un sobrevuelo lunar.

El 1 de abril de 2026, la NASA lanzó la misión Artemis II con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion. Durante diez días, la tripulación sobrevoló la Luna, alcanzó una distancia récord de 406.771 kilómetros respecto a la Tierra y amerizó en el Pacífico el 10 de abril. No aterrizaron. No pisaron la superficie. Dieron la vuelta y volvieron.

La cobertura mediática en España fue, sin embargo, la propia de un hito sin precedentes. RTVE desplegó un especial informativo presentado por Lorenzo Milá en La 1, el Canal 24 Horas y RTVE Play. El lanzamiento se retransmitió en directo de madrugada. El regreso también. El especial del lanzamiento logró un 5,9% de cuota de pantalla, récord de temporada. Los astronautas españoles Pedro Duque y Pablo Álvarez participaron como analistas en la previa del amerizaje.

10 días
duración total de la misión Artemis II
406.771 km
distancia máxima alcanzada desde la Tierra
5,9%
cuota de pantalla del especial de RTVE — récord de temporada
0
minutos que la tripulación pasó en la superficie lunar

Los titulares lo dejaron claro: «Los humanos que más lejos han viajado en el espacio», «Artemis II rompe un récord histórico», «La humanidad llegó más lejos que nunca». Épica, emoción y récords. Pero casi ningún medio hizo la pregunta obvia: ¿más lejos que nunca respecto a qué? ¿Y qué ha hecho mientras tanto el resto del mundo?

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China ya aterrizó en la cara oculta de la Luna en 2019. Y trajo muestras en 2024. ¿Lo recuerdas?

El 3 de enero de 2019, la sonda china Chang'e 4 hizo algo que ningún país, ninguna agencia espacial y ninguna misión había logrado en la historia: aterrizar de forma controlada en la cara oculta de la Luna. No sobrevoló. Aterrizó. Desplegó un rover. Exploró el subsuelo hasta 300 metros de profundidad. Realizó el primer experimento biológico en otro cuerpo celeste. Y para hacerlo posible, China tuvo que resolver un problema que nadie había abordado: lanzar previamente un satélite relay, el Queqiao, porque desde la cara oculta no hay comunicación directa con la Tierra.

Cinco años después, en junio de 2024, la misión Chang'e 6 fue un paso más allá: aterrizó en la cara oculta, recogió 1.935 gramos de muestras del suelo y las trajo de vuelta a la Tierra. Primera vez en la historia. El análisis posterior confirmó que la cara oculta estuvo cubierta por un océano de magma hace unos 2.800 millones de años. Un hallazgo que reescribe parte de lo que sabíamos sobre la formación de nuestro satélite.

«La verdad sobre Artemis II y la cara oculta de la Luna: China se adelantó hace años.»

— Titular de El Debate, 8 de abril de 2026

¿Cuántos especiales desplegó RTVE para Chang'e 4? ¿Cuántos récords de audiencia hubo en enero de 2019? ¿Cuántas tertulias con Pedro Duque para analizar el aterrizaje en la cara oculta? La respuesta, en los tres casos, es la misma: ninguno. Xataka publicó un artículo. National Geographic España mostró unas fotos. Europa Press subió un vídeo. Poco más. El primer aterrizaje en la cara oculta de la Luna fue tratado en España como una curiosidad científica menor.

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Tres misiones, tres logros muy distintos: la comparativa que los medios no hicieron.

Para entender la magnitud del sesgo informativo, basta con poner las misiones una al lado de la otra: la que acaparó la cobertura, la que pasó desapercibida y la referencia histórica que nadie se molestó en comparar.

Apollo 11 — EEUU (1969) · Aterrizó

Dos astronautas pisaron la Luna. Recogieron 21,5 kg de muestras. Desplegaron instrumentos científicos. Volvieron a la Tierra. Tripulación humana.

Chang'e 4 — China (2019) · Aterrizó

Primera nave en aterrizar en la cara oculta. Rover exploró 300 m de subsuelo. Primer experimento biológico extraterrestre. Sin tripulación. Satélite relay previo.

Chang'e 6 — China (2024) · Aterrizó + volvió

Aterrizó en la cara oculta, recogió 1.935 g de muestras y las trajo a la Tierra. Primera vez en la historia. Sin tripulación.

Artemis II — EEUU (2026) · Sobrevoló

No aterrizó. Cuatro astronautas orbitaron la Luna. Récord de distancia: 6.600 km más que Apollo 13 (1970). Tripulación humana.

6.600 km
diferencia entre el "récord histórico" de Artemis II y el de Apollo 13 en 1970 — un récord que ni siquiera fue intencionado, sino consecuencia de una emergencia a bordo
56 años
antigüedad de la misión sobre la que se batió el "récord"

Dicho de otro modo: el récord que los medios vendieron como hito generacional consiste en haber ido un poco más lejos que una misión accidentada de hace 56 años. La comparativa habla por sí sola.

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Si Apollo pisó la Luna en 1969, ¿por qué celebramos un sobrevuelo en 2026 como si fuera la primera vez?

Aquí la cobertura no solo falla por sesgo: genera un daño colateral inesperado, porque alimenta el escepticismo sobre las propias misiones Apollo. La lógica del ciudadano medio es sencilla y legítima. Si hace 56 años mandamos astronautas a la Luna, aterrizamos, paseamos por la superficie y volvimos, ¿cómo es posible que ahora se presente como una gesta épica el simple hecho de sobrevolar?

Estas dudas no nacen de la ignorancia, sino de la falta de contexto. Artemis II usa una nave completamente nueva —la Orion— con materiales, sistemas y diseño distintos a los del módulo Apollo. El escudo térmico es nuevo y presentó problemas durante Artemis I (la misión no tripulada de 2022). La tensión técnica estaba justificada. Pero si nadie te lo explica, si los medios no hacen la comparativa, lo que te queda es la sensación de que algo no encaja.

Y el escepticismo crece. En 1999, una encuesta Gallup situaba la duda en un 6% de los estadounidenses. En 2004, entre jóvenes de 18 a 24 años, era ya el 27%. En 2023, un sondeo elevó la cifra al 10% de la población general, y otro de 2024 encontró que el 24% de los millennials cree que la NASA no aterrizó en la Luna. En Europa, un 25% afirma que el alunizaje nunca ocurrió. La tendencia es clara y medible.

Sin embargo, las pruebas de que Apollo llegó a la Luna son abrumadoras, y vienen precisamente de quienes menos interés tendrían en avalar a Estados Unidos. La Unión Soviética, en plena Guerra Fría, rastreó las misiones de forma independiente y las validó. La sonda japonesa SELENE (Kaguya) fotografió en 2008 las alteraciones del suelo en el sitio de Apollo 15. La sonda india Chandrayaan-2 captó en 2021 imágenes de los sitios de Apollo 11 y 12 con resolución de 32 cm por píxel. Y la propia China ha fotografiado los restos de Apollo 11 desde sus misiones orbitales. Cuatro países con tecnología propia han verificado los alunizajes de forma independiente. La conspiración necesitaría que todos mintieran al unísono.

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Chang'e: 19 años de exploración lunar china en ocho misiones que Occidente apenas cubrió.

2007

Chang'e 1. Primera misión lunar china. Orbitó la Luna y generó un mapa 3D completo de la superficie en resolución sin precedentes.

2010

Chang'e 2. Segunda misión orbital. Alcanzó la Luna en menos de 5 días (frente a los 12 de Chang'e 1). Preparó los datos para futuras misiones de aterrizaje.

2013

Chang'e 3. Aterrizó en Mare Imbrium. China se convirtió en el tercer país en lograr un alunizaje controlado. Era el primero desde 1976: 37 años sin que nadie aterrizara.

Ene 2019

Chang'e 4. Primer aterrizaje de la historia en la cara oculta. Desplegó el rover Yutu-2. Exploró el subsuelo hasta 300 m. Primer experimento biológico en otro mundo. Requirió el satélite relay Queqiao.

2020

Chang'e 5. Aterrizó en Oceanus Procellarum, recogió 1.731 gramos de muestras y las trajo a la Tierra. Misión robótica completa de ida y vuelta.

Jun 2024

Chang'e 6. Primer regreso de muestras de la cara oculta en la historia. 1.935 gramos. Confirmó un antiguo océano de magma con basaltos de 2.800 millones de años.

2026

Chang'e 7 (prevista). Explorará el polo sur lunar en busca de recursos, incluyendo hielo de agua. Incluirá un mini-dron volador.

2028

Chang'e 8 (prevista). Probará tecnologías de uso de recursos lunares in situ. Base para una futura estación permanente.

Ocho misiones en 19 años. Tres aterrizajes exitosos. Dos recogidas de muestras con retorno a la Tierra. Una de ellas desde la cara oculta —algo que ni la NASA ni nadie más ha logrado—. Y un plan claro hacia una estación lunar permanente. Un programa que, por méritos propios, debería formar parte del relato sobre la exploración lunar que se cuenta en cualquier informativo serio.

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El mapa de intereses detrás de la cobertura desigual.

NA

NASA · Gana

Tiene una maquinaria de relaciones públicas sin rival: retransmisiones en múltiples idiomas, acuerdos con televisiones públicas, narrativa de héroes y récords. Artemis II no necesitaba aterrizar para ganar la batalla del relato. La NASA no solo hace ciencia: hace marca.

CN

CNSA (Agencia Espacial China) · Gana en hechos

Pierde visibilidad, gana en hechos. No compite en el terreno mediático occidental: publica informes técnicos, no organiza shows televisivos. El resultado son logros superiores con una fracción de la cobertura. En el terreno científico, la ventaja es suya.

ME

Medios españoles · Pierde

Al replicar la narrativa de la NASA sin contexto ni comparativa, pierden la oportunidad de informar con rigor. RTVE despliega especiales para un sobrevuelo americano pero no dedicó un minuto en prime time al primer aterrizaje en la cara oculta. La asimetría es difícil de justificar.

CI

El ciudadano · Pierde

Sin comparativa, sin contexto y sin datos, se queda con una versión incompleta de la realidad. Peor aún: la falta de explicación genera dudas legítimas que alimentan teorías conspirativas innecesarias. El resultado es una sociedad peor informada sobre uno de los campos más fascinantes de la ciencia.

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Lo que Artemis II sí logró y por qué la cobertura no fue del todo injustificada.

Sería deshonesto no reconocer que Artemis II tiene méritos propios. La misión marcó hitos reales: Victor Glover es el primer astronauta negro en viajar a la Luna, Christina Koch es la primera mujer, y Jeremy Hansen es el primer astronauta no estadounidense en hacerlo. Son logros de representación que importan.

Además, hacía 54 años que ningún ser humano salía de la órbita terrestre baja. Desde Apollo 17, en diciembre de 1972, la humanidad se había limitado a orbitar la Tierra. Volver a enviar personas más allá de esa frontera, con una nave nueva y sistemas no probados en vuelo tripulado, tiene un valor técnico que no se puede descartar. El escudo térmico de Orion había mostrado anomalías en Artemis I y necesitaba validación con tripulación. La tensión era real.

También hay que señalar que la participación europea es significativa: la ESA proporcionó el módulo de servicio de Orion, y la estación de seguimiento de Robledo de Chavela, en Madrid, forma parte de la Red del Espacio Profundo que mantiene la comunicación con la nave. España tiene un papel directo en esta misión. El problema no es que Artemis II recibiera cobertura: es que se hizo sin contexto, sin comparativa y sin proporcionalidad.

Artemis II ha sido una misión exitosa. China lleva casi dos décadas construyendo un programa lunar con hitos que ningún otro país ha alcanzado. Apollo 11 llegó a la Luna en 1969 y las pruebas son tan sólidas que hasta los rivales de la Guerra Fría las verificaron. Estos tres hechos no compiten entre sí: se complementan. Contados con rigor, formarían una historia fascinante. Pero no se está contando con rigor: se está contando con sesgo, con espectáculo y con una pereza editorial que confunde retransmitir con informar.

Y cuando el ciudadano busca respuestas y no las encuentra en los medios que deberían dárselas, acaba en foros, en vídeos de YouTube, en teorías conspirativas que llevan décadas alimentándose de lo mismo: preguntas legítimas que el periodismo no se molestó en responder.

La pregunta no es si la información existe. La pregunta es por qué los medios que cobran por informar no la usan.

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