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La Intranoticia Sanidad · España

Un sistema diseñado y mejorado sin soluciones al colapso: 853.509 hoy impacientes

Por Manuel Aguayo Camacho· Sanidad·14 min de lectura·21 abril 2026

España bate récord de pacientes en lista de espera quirúrgica: 853.509 a cierre de 2025. La diferencia entre comunidades es de 3,5 veces —50 días en Madrid, 173 en Andalucía—, pero no se explica por el dinero. Se explica por un sistema que dividió la sanidad en 17 piezas sin crear un mecanismo para que funcionen juntas.

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853.509 personas esperan una operación en España. Es un récord histórico, y cada semestre se bate de nuevo.

El Ministerio de Sanidad publicó en abril de 2026 los datos de cierre de 2025: 853.509 personas pendientes de una intervención quirúrgica en el Sistema Nacional de Salud, casi 7.000 más que el año anterior. La demora media bajó de 126 a 121 días, pero el volumen total sigue creciendo.

Detrás de la media nacional se esconde un país partido en dos. Quien necesita cirugía en Madrid espera 50 días. Quien la necesita en Andalucía, 173. En Cataluña, 142. En País Vasco, 64. Entre la comunidad más rápida y la más lenta hay un factor de 3,5. Y la brecha no se cierra.

853.509
pacientes en espera quirúrgica (dic. 2025)
121 días
demora media nacional
×3,5
diferencia entre Madrid (50 días) y Andalucía (173)
21,6%
de pacientes esperan más de 6 meses

Las consultas con especialistas dibujan otro mapa, pero igual de fracturado: 102 días de media, con Canarias a 162 y La Rioja a 32. Cinco veces más. La sanidad española no es una: son 17 sanidades con resultados radicalmente distintos según el código postal.

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No es un problema de dinero: es un problema de arquitectura.

La narrativa habitual dice que las listas de espera crecen porque no se invierte lo suficiente. Los datos dicen otra cosa. Madrid, con 1.468 euros por habitante —el segundo presupuesto más bajo de España—, mantiene 50 días de espera y un 0,82% de pacientes esperando más de seis meses. Andalucía, con 1.764 euros por habitante y un 20% más de gasto, lidera las listas con 173 días y un 32,16% de pacientes por encima del medio año.

No hay correlación directa entre dinero y resultado. Asturias, la comunidad que más gasta (2.436€/hab.), tiene 91 días de espera: mejor que la media, pero lejos de Madrid. Cataluña, la que menos gasta (1.442€/hab.), tiene 142 días. El patrón no es lineal. El problema no está en cuánto se gasta, sino en cómo se gestiona un sistema que en 2002 se dividió en 17 piezas sin manual de ensamblaje.

«España perderá cerca de 70.000 médicos en los próximos 10 años. Un 36% de los facultativos está próximo a la jubilación.»

Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, Estudio de Demografía Médica 2025

Desde que se completó la transferencia de competencias sanitarias a las comunidades autónomas, cada gobierno regional decide cuánto gasta, en qué lo gasta y cómo organiza su red asistencial. No existe un gasto sanitario mínimo por habitante establecido por ley. No hay mecanismo vinculante para que una comunidad con exceso de especialistas los ceda a otra con déficit. No hay una lista de espera unificada que permita operarse en la comunidad vecina si la propia no llega a tiempo.

Según la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, el Sistema Nacional de Salud funciona en la práctica como 17 servicios de salud autonómicos sin obligación de coordinarse entre sí. La descentralización creó 17 sistemas que compiten por los mismos profesionales pero no comparten los resultados.

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17 sanidades, 17 resultados.

El Ministerio de Sanidad publica dos veces al año los datos de listas de espera por comunidad autónoma. A diciembre de 2025, los extremos están claros:

50 días
Madrid · 11,23 pac./1.000 hab. · 0,82% espera >6 meses
173 días
Andalucía · 23,51 pac./1.000 hab. · 32,16% espera >6 meses

El ranking completo de espera quirúrgica, de menor a mayor demora: Madrid (50), País Vasco (64), Galicia (73), La Rioja (78), Melilla (82), Comunidad Valenciana (88), Murcia (89), Asturias (91), Castilla-La Mancha (92), Ceuta (94), Navarra (96), Castilla y León (102), Baleares (105), Canarias (106), Aragón (132), Extremadura (135), Cantabria (137), Cataluña (142) y Andalucía (173).

Pero la espera quirúrgica no lo cuenta todo. Para llegar al quirófano hay que pasar antes por la consulta con especialista, y ahí el mapa cambia. La Rioja, cuarta mejor en cirugía (78 días), es segunda mejor en consultas (32). Canarias, que ha mejorado mucho en cirugía (106 días, bajó 47), es la peor de España en consultas con especialistas: 162 días. Navarra, aceptable en cirugía (96), es tercera peor en consultas (152).

1.757 €
gasto sanitario medio por habitante (presupuestos 2025)
2.436 €
la más alta: Asturias
1.442 €
la más baja: Cataluña
×3,5
brecha en demora pese a gasto similar

La tabla de gasto per cápita tampoco predice las listas de espera. Madrid es la segunda que menos gasta (1.468€) y la primera en rapidez. Extremadura es la tercera que más gasta (2.259€) y tiene 135 días. País Vasco gasta 2.305€ y tiene 64 días; Cantabria gasta 2.061€ y tiene 137. Con los mismos recursos, resultados opuestos. El dinero es condición necesaria pero no suficiente: la diferencia la marca la gestión.

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253.000 euros por especialista, sin mecanismo para retenerlos.

El sistema MIR es una de las mejores máquinas de formación médica del mundo. Un examen nacional, plazas en hospitales públicos, cuatro o cinco años de residencia tutelada. España forma 9.007 especialistas al año. El problema no es la formación: es lo que pasa después.

El examen es nacional, pero el empleo es autonómico. Cada comunidad ofrece sus condiciones: salario, guardias, estabilidad, conciliación. Cuando acaba la residencia, no hay ningún mecanismo que vincule esa inversión pública —219.414 euros según el Ministerio de Sanidad, más 33.730 de tutoría— con la permanencia en el territorio que la financió.

253.000 €
coste público por residente (formación + tutoría)
1.180 €
salario neto medio de un R1 sin guardias
3,64%
tasa de abandono del MIR en 2024 (el doble que en 2021)
9.989
certificados de idoneidad para ejercer fuera de España (2019-2022)

La persona que hace el MIR en Andalucía cobra 1.854 euros netos al mes con una guardia semanal; en Baleares, 2.316. La diferencia acumulada durante cinco años supera los 33.000 euros. Sin contrato estable al terminar, sin incentivos para quedarse en zonas con déficit, y con Europa ofreciendo el doble de salario, la fuga es estructural: 1.186 profesionales emigraron entre 2019 y 2022, y casi 10.000 pidieron el certificado de idoneidad para poder hacerlo.

Es inversión a fondo perdido. El Estado paga la formación, las comunidades compiten por captar a quienes terminan, y nadie se responsabiliza del agujero que deja cada especialista que se va. El sistema produce médicos excelentes. No los retiene.

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70.000 jubilaciones en diez años y una ecuación que no cuadra.

El problema de retención se agrava con un dato demográfico que ya está encima: según el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, el 36% del personal médico en activo se jubilará en la próxima década. Son cerca de 70.000 profesionales, con un pico previsto en 2030, cuando se retirarán aproximadamente 5.000 especialistas en un solo año.

2002

Se completa la transferencia de competencias sanitarias a las 17 CCAA. Cada comunidad gestiona su propio servicio de salud.

2008

La crisis financiera provoca recortes sanitarios generalizados. Se congelan plazas, se reducen sustituciones, se aplaza inversión.

2011

Se aprueba el RD 1039/2011: garantía de cirugía en un máximo de 180 días. Si se incumple, derecho a operarse en privado con cargo público.

2020

La pandemia colapsa el sistema. Se suspende la garantía de 180 días. Seis años después, sigue sin reactivarse a nivel estatal.

2024

La tasa de abandono del MIR se duplica respecto a 2021, alcanzando el 3,64%. España empieza a depender más de profesionales formados fuera.

2025

Las listas de espera quirúrgica baten récord: 853.509 pacientes. Se convocan 9.007 plazas MIR, también récord, pero la fuga y las jubilaciones superan la entrada.

2030

Se prevé el pico de jubilaciones médicas: ~5.000 especialistas en un año. Medicina de Familia, del Trabajo y Legal, las más afectadas.

Las especialidades más golpeadas serán Medicina del Trabajo (57,4% de su plantilla cerca de la jubilación) y Medicina Legal y Forense (57,9%), además de las que sostienen la atención primaria. Los planes de fidelización autonómicos —Castilla y León ofrece 540 contratos de tres años, Castilla-La Mancha ha dotado 70 millones— son parches para un problema de diseño nacional. Cada comunidad intenta retener con su presupuesto a profesionales que el Estado formó con dinero de todas.

La ecuación es sencilla: si entran 9.007 especialistas al año, se van más de 1.000 y se jubilan 5.000, el sistema pierde capacidad neta cada ejercicio. Y eso se traduce en una cosa concreta: más días esperando una operación.

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El mapa de intereses detrás de las listas de espera.

SP

Sanidad privada · Gana

Cada día de espera en la pública es un argumento comercial. Las aseguradoras sanitarias han crecido un 6% anual en la última década. No necesitan que el sistema público quiebre: les basta con que sea lento.

CR

CCAA receptoras (Madrid, Cataluña, País Vasco) · Gana

Tienen los hospitales más grandes, las mejores condiciones y el mayor número de plazas MIR. Captan talento formado en otras comunidades sin asumir el coste de formación completo. El sistema les beneficia tal como está.

CE

CCAA expulsoras (Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha) · Pierde

Financian la formación de especialistas que luego emigran a comunidades con mejores condiciones. Gastan en fidelización lo que no pueden competir en salario. Pierden inversión pública y capacidad asistencial a la vez.

MR

Personal médico residente · Pierde

Cobran entre 1.094 y 1.351 euros netos al mes sin guardias —en algunas comunidades, por debajo del SMI—. Cargan con responsabilidad clínica creciente mientras el sistema depende de sus guardias. Al acabar, contratos temporales en cadena.

PC

Pacientes · Pierde

Financian el sistema con sus impuestos y reciben un servicio cuya calidad depende de dónde vivan. Una persona en Madrid espera 50 días para operarse. La misma, con la misma patología y los mismos impuestos, esperaría 173 en Andalucía.

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Los argumentos a favor del modelo actual.

La descentralización sanitaria no fue un capricho: fue una demanda democrática. Acercar la gestión a la ciudadanía permite adaptar los servicios a realidades locales muy distintas —no es lo mismo gestionar sanidad en una comunidad envejecida y dispersa como Castilla y León que en una joven y urbana como Madrid—. Y hay resultados que lo avalan: varias comunidades han innovado con modelos propios que funcionan.

También es cierto que parte del problema actual es coyuntural. La pandemia generó un backlog quirúrgico que aún no se ha absorbido. La demanda crece por el envejecimiento poblacional: más personas mayores implican más patología crónica y más cirugías. España no es el único país europeo con listas de espera crecientes.

Sobre la fuga de profesionales, hay quien argumenta que la movilidad es un derecho y que forzar la permanencia sería contraproducente. Y sobre el gasto, que la eficiencia importa más que el volumen: Madrid demuestra que se puede gastar menos y obtener mejores resultados si la gestión es buena.

Todo esto es cierto. Pero ninguno de estos argumentos explica por qué, 24 años después de la descentralización completa, no existe un mecanismo de coordinación vinculante entre las 17 sanidades. Ni por qué la garantía legal de ser operado en 180 días lleva seis años suspendida sin que ningún gobierno la haya reactivado.

En abril de 2020, con la pandemia, se suspendió esa garantía. Seis años después, sigue sin reactivarse. Y mientras tanto, el 32,16% de quienes esperan cirugía en Andalucía lleva más de seis meses; en Cataluña, el 31,97%; en Cantabria, el 26,2%. Si la garantía estuviera activa, todas esas personas tendrían derecho a operarse en un centro privado con cargo a su servicio autonómico. El Defensor del Pueblo Andaluz ha denunciado que algunos centros usan «reevaluaciones clínicas» ficticias para suspender el plazo sin que conste como incumplimiento.

España forma profesionales de élite y luego los pierde, gasta más cada año sin mejorar los tiempos, dividió la gestión en 17 piezas sin crear un mecanismo para que encajen, y escribió un derecho en el BOE para después suspenderlo indefinidamente. Las 853.509 personas que esperan una operación no son víctimas de un sistema que ha colapsado: son el resultado previsible de un sistema que nunca fue diseñado para funcionar como uno solo.

La pregunta no es cuándo se arreglará. La pregunta es quién tiene interés en que no se arregle.

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